Dos enfoques para planificar el mañana.
Al igual que una moneda, hay dos caras en el ahorro para el futuro. Por un lado están los objetivos a corto plazo, como la creación de un fondo de emergencia. Para cubrir necesidades inmediatas, muchas familias utilizan una cuenta de ahorro tradicional. Es un lugar seguro y accesible para guardar tu dinero.
En la otra cara de la moneda están los objetivos a largo plazo, como ahorrar para la educación de tu hijo. Y eso requiere un enfoque diferente. Las cuentas de ahorro están diseñadas para la estabilidad, con un potencial mínimo para que tu dinero crezca con el tiempo, a diferencia de invertir en un plan 529 especializado como Embark.
El interés compuesto importa.
Las cuentas de ahorro tradicionales tienen tasas de interés modestas, a menudo rindiendo alrededor del 0.05% anual. Eso significa que por cada $100 en tu cuenta de ahorro, ganarías alrededor de $0.05 en intereses al año. Pero invertir es diferente. Con Embark, podrías ganar más del 5% en intereses, y a diferencia de otros tipos de cuentas de inversión, no pagarás impuestos sobre las ganancias. Además, el interés ganado en tu cuenta hoy también puede generar intereses mañana.
Puede ser difícil visualizar una cuenta de ahorro regular frente a un plan 529, así que aquí tienes un ejemplo: Supongamos que quieres ahorrar $30,000 para pagar el primer año de universidad de tu hijo.
- Con una cuenta de ahorro tradicional, necesitarías ahorrar $140 al mes desde que tu hijo naciera.
- Por otro lado, con Embark, necesitarías ahorrar un estimado de $85 al mes durante ese mismo período.